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viernes, 10 de septiembre de 2010

Descripción del Proyecto

Uno de los elementos más importantes que puede utilizar la agricultura ecológica o sostenible, que de acuerdo con la definición del Comité Internacional sobre la Investigación Agrícola, lo constituye el uso de los biofertilizantes o inoculantes microbianos, los cuales Izquierdo et al. (1995), los consideran como biotecnologías “apropiables” que contribuyen al desarrollo sustentable al ser técnicamente factibles dentro del nivel científico-técnico de un país y que proveen beneficios tangibles a los destinatarios, son ambientalmente seguras y socioeconómica y culturalmente aceptables.

Los biofertilizantes pueden definirse, según Martínez (1997) y Acuña (2003) como productos a base de microorganismos que viven normalmente en el suelo, aunque en poblaciones bajas y que al incrementar sus poblaciones por medio de la inoculación artificial, son capaces de poner a disposición de las plantas, mediante su actividad biológica, una parte importante de las sustancias nutritivas que necesitan para su desarrollo, así como suministrar sustancias hormonales o promotoras del crecimiento. Ferrer y Herrera (1991), Ruíz et al. (1993), González (2000) y Acuña (2003) agrupan en este concepto a todos los organismos vivos capaces de brindar algún beneficio a las plantas y los clasifican en dos grandes grupos: los de acción directa, entre los que se encuentran los microorganismos fijadores asimbióticos de nitrógeno y las Micorriza Vesículo Arbusculares (MVA) y las de acción indirecta que incluyen los solubilizadores de fósforo, los fijadores de nitrógeno atmosférico de vida libre y los estimuladores de crecimiento vegetal, representados por varios géneros.

La importancia según Ruíz et al (1993) y Acuña (2003) de estos bioproductos radica en su capacidad para suplementar o movilizar nutrientes con un mínimo uso de recursos no renovables; además, tiene las ventajas de que los procesos microbianos son rápidos y los biopreparados pueden aplicarse para solucionar problemas locales específicos, al mismo tiempo que se reducen los problemas económicos y ecológicos que se derivan de la aplicación indiscriminada de los fertilizantes industriales.

Vancura, (1961), Ferrer y Herrera (1993), González (2000) y Agüero, (2009) exponen las ventajas de los preparados a base de diferentes de cepas de microorganismos biofertilizantes y expresan los beneficios en las condiciones de producción agrícola, haciendo referencia de los que hoy se han empezado a utilizar en América Latina, a ello mencionan que Azotobacter, se aplica sobre todas las hortalizas, yuca, boniato, maíz, arroz, plátano, cítricos, entre otros cultivos y son capaces de suministrar a las plantas entre el 15-50% de sus necesidades de nitrógeno, mediante su capacidad para fijar nitrógeno atmosférico; además de sintetizar sustancias biológicamente activas que permiten acortar los períodos del cultivo y estimular el rendimiento.
Dicho proceso biológico de fijación de nitrógeno, lo realiza gracias a que el N2 libre se combina químicamente con otros elementos para formar compuestos orgánicos, lo cual se realiza a través de las enzimas nitrogenasas que dicho microorganismo posee (Brown, 1962).

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